Un peligroso coctail de parto y paro me convirtió durante dos meses en ama de casa. Mis respetos ante la dureza psicológica de un trabajo que solo se valora cuando falta. La cama hecha, el frigo lleno y los cristales transparentes son invisibles. El catre hecho unos zorros, la ausencia de viandas y los churretes en las ventanas, claman al cielo. En fin, que uno solo se da cuenta de lo vital que es respirar cuando se está ahogando.
Pues
ahí anda UP: Tenga usted un sueño, persígalo, pero no desprecie la cotidiana respiración (también llamada vida) que le permite dar un paso tras otro hacia él. Si además la disfruta, niquelado (el momento en el que el anciano descubre en el diario de aventuras que para "ella" su vida en común ha sido la mayor de todas, es para llorar hasta el delirio y el colirio).
Cierto es
(como bien apunta @Chiqui) que UP no descubre la pólvora. Como dirían los twitteros, "laimportanciadelaspequeñascosas" lleva siglos siendo un "trending topic". Sobre la magia de niños y animales o el gran corazón que esconden las canas de un viejo gruñón ya se hablaba cuando el
Coliseo de Roma era un solar. Lo de "persiga sus sueños", "nunca es tarde", " se hace camino al andar", o "el amor nunca muere" roza lo pandémico.
Pero qué quieren que les diga: he pasado dos horas con mi enano viéndole reir y emocionarse. Añádanle que, de vuelta a casa, no ha parado de parlotear sobre sus escenas favoritas ¿Una divertida colección bien empaquetada y presentada de estereotipos y frases hechas? Quizá, pero con tanta frase contrahecha y tanta economía deshecha, no está mal darse un respiro. Vamos: que me ha gustado. Y al enano, ni les cuento :-)