jueves, 19 de febrero de 2009

Ni basura dentro ni balones fuera



Ponen a parir mucho (y muchos) el tratamiento en algunos medios del caso de Marta del Castillo. Como en el bolso de mi hermana, hay de todo.



Ya dije qué opino de sacar a un menor en pantalla a cara perro hablando de asesinato, y noviazgos con mayores de edad, y lo que me pasa por la cabeza cuando veo pantallazos de imágenes y conversaciones de tuenti en tal o cual cadena, web o periódico "serio". Me escalofría que, como hoy ha alertado UNICEF, se llame a legislar contra los derechos del menor al calor del dramatismo ydel momento .

Pero no estoy con quienes piden que se silencie todo dato sobre Marta, ni con los que dicen que los medios sólo son mensajeros, ni con la prensa que va de justiciera inmaculada (como suele decir Paco Torres: quien esté libre de pecado, que tire de hemeroteca).

La víctima debe ser humanizada, que quede bien clarito que con su asesinato le han robado la vida y se la han estropeado a sus padres, amigos y a todo el que la quería, podría haber llegado a quererla, o si quiera a conocerla. No es un marcianito abatido en un videojuego. Han matado a la protagonista de su propia vida . En el cine ¿qué conmueve? ¿la muerte de los "extra" sin sitio en la historia o la del personaje que conocemos más a fondo?

Ahora: evitar que una víctima pase desapercibida en un frío atestado preñado de siglas y gerundios, nada tiene que ver con hacer del dolor y la tragedia un rentable espectáculo, con servirse de la inmadurez y afán de protagonismo adolescentes, con poner el micro a unos padres desesperados para que crujan de dolor en prime-time o con vaciar en la plaza pública el cajón de la mesita de noche de la asesinada.

Dice
Villacastín que "están matando al mensajero" y su otrora compañera de programa ,Ana Rosa, llama "predicadores" a quienes la critican, avisa @Dawsonx .

Señoras, creo que escurren el bulto.

También creo que la responsabilidad de esta cruel pantomima va más allá de Nacho Abad: (prefiero no enlazar, espero me disculpen): hay directores de pista y mucho público comprando entradas, e incluso sitios convirtiendo en otro rentable circo la crítica a los criticados.

En fin: me temo que los periodistas estamos quedando de pena: unos por echar balones fuera con el socorrido "la audiencia pide, yo solo le doy"; otros por erigirse en paladines de la ética "bla bla bla" mientras sus empresas hacen, hicieron o harán lo mismo en otros casos, arrastrándoles ante el micro.

Se impone una profunda reflexión, colegas.
De todos los que amamos este oficio, al menos.
Uff.


PD Imagen encontrada vía A. Manfredi

1 comentario:

Reven dijo...

Lo que siempre se olvida y se discrimina es a la gente que muere en otros lugares. Muere una española y la gente se traumatiza.

¿Pero que pasa? Mueren al día cientos de niños de malnutrición.. ¿y no piden la cadena perpetua para todas las empresas que dan sueldos de hambre y expolían sus naciones¿